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El crimen actúa a plena luz del día, mientras el Gobierno permanece inactivo

Un cambista es asaltado en pleno Gamarra y un policía es asesinado en Jesús María. Mientras la ciudad enfrenta una creciente violencia, el cuestionado ministro del Interior ofrece flores a la presidenta.
Foto: Difusión
La delincuencia sonríe, como todos los días: un brutal asalto la mañana de ayer, en La Victoria; un asesinato, horas después, en Jesús María. La criminalidad se ríe en la cara de este Gobierno y de su ministro del Interior, ese que, según el premier, “está combatiendo la delincuencia común y el crimen organizado como no se ha visto antes”. Casi una broma cruel, nada apropiada para los tiempos, también crueles, que vive el país.

Pero lo que está “como no se ha visto antes” es la inseguridad. Un cambista ha sido asaltado violentamente en el corazón de Gamarra, el emporio más concurrido del país. A plena luz de un día feriado en La Victoria y delante de numerosas personas, cuatro hampones armados encañonaron a su víctima y hasta le golpearon la cabeza con la cacha de una pistola para arrebatarle su dinero. No había un solo policía en la zona, ni uno solo.

El pasado 21 de julio, en esas mismas calles victorianas, el insostenible ministro Juan José Santiváñez prometió que los agentes estarían de forma permanente en esa zona comercial.  

Según las imágenes registradas en las cámaras de seguridad, los delincuentes sorprendieron al cambista, lo rodearon y lo tumbaron al suelo, lo golpearon con un arma y le despojaron del dinero que llevaba. Incluso uno de los hampones apuntó con su pistola a las personas que presenciaban el atraco, ocurrido entre las cuadras 5 y 6 de la avenida Gamarra.

Consumado el asalto y tras realizar un disparo al aire, los hampones se abrieron paso entre las decenas de personas rumbo a la calle Humboldt. Irónicamente, por ese denominado ‘corredor seguro’ donde la policía brilló ayer por su ausencia, los ladrones huyeron en unas motocicletas. Tampoco se veía serenos del municipio victoriano en la zona.

La presidenta de la Asociación de Empresarios, Susana Saldaña, no ocultó su indignación por la ausencia policial en un día de mucho público en el emporio.

“Esto amerita que el ministro del Interior tome acciones correctivas contra los responsables que decidieron que, siendo feriado, no se asigne policías en los corredores de Gamarra”, dijo a Perú21.

Luego del asalto, llegó al lugar un reducido grupo de agentes policiales, vestidos con sus uniformes de gala. Era un día especial para las fuerzas del orden, pues se celebraba el Día de Santa Rosa de Lima, la patrona de la Policía.

Así, mientras el hampa se la emprendía contra un cambista en Gamarra, en la Plaza de Armas sobraban agentes. Allí, el ministro del Interior le regalaba flores a su presidenta, que hace unos días también le regaló flores a Santiváñez: “Gracias, ministro, por tomar esta iniciativa de ponerle fuerza y firmeza a la lucha contra la delincuencia”, floreó así Boluarte.

Asesinan a un policía 

Fuerza y firmeza son lo que no muestra la cartera de Santiváñez. Antes de este violento asalto en La Victoria, un colectivero fue asesinado a balazos en San Borja, a solo metros de un mall, el último jueves. Y la tarde de ayer, un policía fue muerto a tiros en una calle de Jesús María.

Un sicario, a bordo de una motocicleta lineal, interceptó al suboficial de tercera Jheferson Arohuillca Hurtado cuando el agente, vestido de civil, caminaba por la cuadra uno del jirón Coronel Zegarra. Cuatro balas —en la cabeza y el cuello— acabaron al instante con la vida del policía en actividad.

El criminal, que cargaba una caja con el logo de una conocida empresa de delivery, no le robó nada, por lo que se sospecha que se trataría de un ajuste de cuentas.

Las cámaras de seguridad del municipio no registraron el momento exacto del asesinato, pues los aparatos de grabación son giratorios.

Lima se desangra y la criminalidad se desborda a plena luz del día. Ayer, también, la mandataria y el ministro cargaron el anda de la santa patrona policial. Sobre sus hombros cargan, también, la responsabilidad de estos días violentos e inseguros en las calles del país. Con rezar, no basta. No hay seguridad, no hay tranquilidad, no hay ministro.     

Fuente: Perú21

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