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Despertaria, un espacio para conectar, sanar y vibrar en pleno corazón de Miraflores

Espiritualidad, mística, avisoramiento. Revisar el pasado para sanar heridas viejas, entender el presente con otros ojos y vislumbrar un futuro más ligero. Eso es lo que se respira —y se vibra— en la Feria Despertaría, un oasis holístico en pleno corazón de Miraflores. Desde este viernes 25 hasta el domingo 27 de julio, el Hotel Casa Andina Premium se convierte en un santuario moderno donde los oráculos, las velas, las piedras energéticas y la intuición se cruzan con la vida cotidiana para ofrecer algo más que respuestas: caminos.

Caminar por los pasillos de Despertaría es como entrar a un mundo paralelo. El bullicio de Lima queda atrás apenas cruzas el umbral de la feria. Un incienso suave flota en el aire y los rostros —atentos, serenos, curiosos— te recuerdan que este no es un espacio comercial cualquiera. Aquí uno no viene a comprar, sino a buscarse. A reencontrarse. A intentar, tal vez, comprender qué es eso que nos duele o nos falta.

En un rincón, Carmen Briceño lee las vidas pasadas de una mujer joven que la mira con los ojos muy abiertos. En otro, Pepe Vasallo descifra cartas astrales como quien traduce lenguas olvidadas. La gente espera su turno con una mezcla de emoción y ansiedad: hay quienes necesitan respuestas, y hay quienes solo quieren creer que las respuestas existen. Porque a veces, en medio del ruido, basta un símbolo para devolverle sentido al caos.

Hay rituales con velas de Menorah Candles, que prometen limpiar la energía de espacios y corazones. Hay piedras alineadas sobre mantas multicolores, cada una con un mensaje: protección, abundancia, claridad. Las manos se extienden, los ojos se cierran. Nadie habla muy alto. Se respeta el silencio como si fuera parte del rito.

También hay propuestas más contemporáneas: desde productos con cannabis medicinal de Sannabis Perú hasta joyería energética de Alliana y Laguna, y objetos terapéuticos de marcas como Supanta o Bio-Magnetic Perú. Cada puesto tiene su aura, su historia, su universo propio. Y detrás de cada uno, una persona que no solo vende, sino comparte su práctica, su convicción, su forma de entender el bienestar.

El público es variado: jóvenes en búsqueda de respuestas, adultos que vienen con años de exploración interior, madres con hijos, parejas que se toman de la mano frente a una lectura de tarot. Todos tienen algo en común: la necesidad de detenerse un momento, mirarse por dentro y —aunque sea por unos minutos— permitir que el alma respire.

La feria no sería lo que es sin quienes la soñaron: Milagros Barrenechea, Allinson Carrillo y Ana Carrillo. Tres mujeres que han tejido con paciencia y fe una comunidad en torno a la sanación, el crecimiento personal y la elevación de la energía colectiva. Ellas no solo organizan el evento: lo habitan, lo guían, lo encarnan.

Despertaría no se explica del todo. Se vive. Se siente. Se deja entrar. Porque a veces, la espiritualidad no necesita grandes dogmas, sino pequeños gestos: una carta, una palabra, una vibración distinta en el cuerpo.

Si tienes preguntas que Google no responde, si sientes que el cuerpo habla pero no entiendes el idioma, si simplemente quieres saber qué hay más allá de lo visible, date una vuelta por la feria. Tal vez no salgas con todas las respuestas. Pero seguro, saldrás distinto o distinta.

Pueden seguirlos en Instagram: @despertariafest

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